#CGImpacta

El poncho argentino que abriga a los refugiados

Por Inés Barrios

La iniciativa “Ponchos Azules” busca dar visibilidad a la mayor crisis humanitaria de la historia desde la Segunda Guerra Mundial.

20 de junio | Día Mundial del Refugiado

Celebridades y artistas se unen por una causa que moviliza al mundo, La iniciativa Ponchos Azules creada por la fundación ACNUR Argentina, busca dar visibilidad a la mayor crisis humanitaria de la historia desde la Segunda Guerra Mundial y reconocer los derechos de todas las personas que se vieron forzadas a huir de sus hogares para salvar sus vidas.  

El diseño del poncho fue creado y donado generosamente por el diseñador Benito Fernández quien, una vez más, demostró su compromiso con la causa de los refugiados. El reconocido diseñador fue convocado para crear una pieza única y, bajo esta premisa, recreó una de las prendas más tradicionales, a la cual le agregó su impronta característica, cargada de colores y de sentidos. Así, el poncho fue realizado respetando los colores tradicionales del ACNUR, principalmente el azul y el blanco, con una estampa que representa los telares del mundo y la integración cultural y una guarda que simboliza a as millones de personas que debieron escapar con lo puesto para trasladarse a un lugar seguro.

Su edición limitada será exhibida por muchas figuras públicas para reconocer la misión del ACNUR alrededor del mundo y continuar generando conciencia en la sociedad, entre ellos, el actor uruguayo Osvaldo Laport, Embajador Regional de Buena Voluntad de ACNUR para América Latina desde 2006, quien forma parte del proyecto y trabaja creando conciencia sobre el trabajo del ACNUR en el mundo de habla hispana.  Además, estos ponchos serán sorteados entre las personas que se sumen a apoyar la causa. 

El ACNUR en el sur de América Latina

A diciembre de 2020, en Argentina residían 185.342 personas refugiadas, solicitantes de la condición de refugiado y otras personas de interés, y 171.659 personas venezolanas desplazadas en el extranjero.

El término refugiado denomina a personas  que han sido acogidos en un país extranjero a causa de una guerra, ideas políticas o religiosas, nuestro país cuenta con redes de contención por parte del estado y organizaciones no gubernamentales que  dan batalla y año a año y contienen a personas en esta penosa situación. 

“Desde la redacción de Chicas Guapas TV apoyamos y  promovemos el gran trabajo de ACNUR  y su compromiso por la lucha de los derechos de las personas”.

Con la premisa del poncho argentino  que cobija y protege, dedicamos este espacio para que personas de diferentes lugares del mundo relaten su experiencia de cómo fue migrar a la Argentina (independientemente de su condición) para lograr concientizar sobre las dificultades que abordan quienes que por diferentes motivos se ven obligados a dejar su lugar de origen.

Bashar Badroes sirio y nos comparte su testimonio.

“Podría presentarme como una persona pacífica que buscaba su lugar en este mundo complicado…

Todo lo que quería era tener una vida tranquila con una familia pequeña cerca de las personas que me gustan y en las que confío y bueno, podría decir que todavía estoy trabajando a ese objetivo, y tengo mucha confianza que voy a lograrlo en cualquier momento aquí en Argentina“

 Contamos sobre tu historia ¿cómo te llamas y donde naciste?

Mi nombre es Bashar Badro y soy de Siria. Nací en Damasco, que es la capital de mi país… ciudad muy bonita (la ciudad habitada más antigua del mundo). Vivíamos una vida muy normal y tranquila con gente muy tranquila. No teníamos inflación ni desempleo porque éramos un país rico y productivo. Tenemos petróleo, gas y todas las carreteras comerciales entre muchos países desde el este y el sur, sin deudas para el FMI

Podría decir que tal vez fue la razón para convertirnos en un objetivo de las fuerzas extranjeras…

No voy a hablar de la guerra, porque incluso para el pueblo sirio no podíamos entender por qué tenía esa locura en nuestro país desde hace años 

¿Por qué Argentina?

 Retrocediendo a mi historia… llegué aquí a través de un programa que se fundó para dar al pueblo sirio una visa humanitaria.

¿Cómo fue establecerte con el idioma y el trabajo?

El viaje fue largo para encontrar un trabajo en mi carrera. Soy agrónomo. Trabajé en restaurantes, talleres de pintura y mantenimiento de electricidad donde estaba tratando de aprender español.

¿Pudiste ejercer  tu profesión?

Un amigo logró presentarme al director de una empresa de investigación agrícola. El director estaba interesado en mi historia y mis estudios por lo que decidió darme la oportunidad de trabajar con un nivel de español muy básico (hice mi entrevista en inglés). Cumpliré mi tercer año en Chacabuco, Provincia de Buenos Aires, en Septiembre.

¿Cuánto hace que vivís en el país?

Llegue a Argentina hace 4 años y dos días 5/07/2017 exactamente. Me he asentado, me gusta mi trabajo, el ambiente y la amistad. Estoy trabajando muy bien ya que cada día se relaciona mejor con mi futuro con personas que aprecian mi trabajo y celebran mis éxitos.

“Como parte de esta pequeña ciudad, siento que pertenezco a ella más que a nadie… es como si hubiera encontrado mi lugar en el mundo«.

 ¿Sufriste episodios de racismo en Argentina?

La gente es muy amable y tienen su simpatía cuando saben que soy de otro país, y gracias a Dios no tuve que enfrentar ninguna situación rara ni ninguna actitud de odio porque no soy de aquí.

Culturalmente son países muy diferentes ¿Que te llevo más tiempo asimilar?

Estoy aprendiendo todos los días… la cultura aquí es muy diferente, cuando hablamos de religión, tradiciones y comunicación social 

Aunque me estoy enamorando de ese tipo de cosas siento que me estoy adaptando día a día para ser otro argentino”.

También podría confirmar que estamos compartiendo muchas cosas cuando hablamos de las cosas mutuas entre Siria y Argentina… bebemos mate todo el tiempo y compartimos la pasión por el fútbol.

Carolimar Valera nos relata cómo fue dejar Venezuela en busca de un futuro más prometedor 

¿Cómo inicia tu historia?

Tuve que emigrar hace 6 años exactamente, en el 2015, porque la situación en mi país estaba difícil. Para ese momento había escasez de alimentos, y había que hacer largas colas o ir días específicos para comprar  según el terminal del documento de identidad, y el sueldo no alcanzaba para cubrir los gastos del mes.

Por suerte pude venir a Argentina con mi novio de ese momento y con un amigo; digo por suerte porque a muchas personas les toca vivir esos procesos solos, y es más cuesta arriba. 

¿Cómo fue conseguir trabajo en Argentina?

Tuve aproximadamente 15 trabajos hasta hoy, desde entregar volantes en los semáforos, con mucho frío, en dónde el jefe se me insinuó para darle masajes con final feliz, hasta trabajos más estables como la participación en el proyecto de reasentamiento de las personas de bajo autopista en la villa 31. El trabajo que más intercambio cultural me permitió fue Falabella, la mayoría eran argentinos, y me permitió conocer de ellos, de sus costumbres, de sus modos, etc.

¿Pudiste ejercer tu profesión?

Recién después de 6 años estoy más cerca de ejercer mi carrera de psicología, doy atención psicológica online a venezolanos. Trabajo en una fundación para niños con autismo y como acompañante terapéutico de una niña con parálisis cerebral 

¿Qué te generó la campaña Ponchos Azules?

La campaña me parece muy positiva, poder reconocer lo que muchos argentinos han hecho por los inmigrantes es muy valioso. Esto ayuda a reforzar ese comportamiento, y a que muchas otras personas se animen a llevarlo a cabo, porque somos seres sociales y aprendemos de nuestro entorno. Poder reconocer que ven nuestros aspectos positivos, y que nos ayudan en nuestros momentos negativos, es sumamente importante.

Podemos convivir cada quien con sus modos, respetando los del otro. 

¿Conociste personas que te ayudaron a establecerte

Me considero afortunada de haberme topado con los argentinos que he conocido. Siempre confiaron en mí, me han dado trabajo, me han ayudado cuando lo necesité, me dieron la oportunidad de demostrar que puedo lograr lo que me piden. Porque parece loco, pero al inicio era difícil conseguir trabajo porque estaba sobrevalorada, como la historia de muchos venezolanos, que al ser profesionales no nos creen aptos para trabajar en un kiosco, en una tienda etc. 

¿Sufriste algún episodio de racismo?

Solo he vivido dos episodios de xenofobia, uno fue con una señora que se notaba no estaba bien mentalmente, fue en la calle, me dijo que me regresara a mi país. Traté de no darle importancia porque ella no se veía muy bien. El otro fue en un trabajo, la dueña me humilló delante de los clientes. Ese día me tuve que tragar todo, pero desafortunadamente no pude aguantar y terminé renunciando ese mismo día pero por fortuna una argentina me ayudó y me dio trabajo; ella me apoyó en ese momento con mis estudios.

¿Qué te motivó a seguir adelante con tu profesión?

Formar parte de Doctor Yaso. Es una asociación sin fines de lucro que nació en Venezuela, y el objetivo es llevar sonrisas a las personas que se encuentran hospitalizadas y a la comunidad. Una de las cosas que más me afectó durante mis primeros años es no poder hacer eso que tanto me gustaba: ir a los hospitales y acompañar a la gente, porque aunque uno va a ayudar al otro, en realidad se ayuda a uno mismo con eso, se carga de energía de buenas vibras, te permite ver las cosas desde otra perspectiva, como digo » detrás de la nariz el mundo se ve diferente» 

¿Cómo nace Doctor Yaso?

 Cuando llegué aquí averigüé para formar parte de alguna organización que hiciera tareas humanitarias, pero no me animaba porque pensaba que los argentinos no entenderían mi humor, mi dialecto, etc. Hace 2 años, en el 2019 aproximadamente, se funda Doctor Yaso en  Buenos Aires, en dónde se unieron personas de diferentes ciudades de Venezuela que eran payasos humanitarios para hacer nuevamente eso que tanto nos gustaba. 

¿Cómo recibieron los pacientes a los Doctores Payasos?

El primer día fue raro, porque en mi cabeza estaba que los argentinos no tenían humor, que no iban a entender los chistes, o que era más difícil llegar a ellos porque son más distantes y nosotros más querendones… 

Y todo más o menos cierto, pero no fue tan malo.

Mauricio Rozo Córdoba, barista colombiano  

¿Cuándo llegaste?

Llegué a la ciudad de La Plata en el año 2013 aproximadamente, en ese momento tenía 21 años y mi hermana 19.  Viajamos juntos desde  Colombia. Crecí en una finca cafetera en un pueblito llamado San Francisco.

¿Por qué Argentina?

Una amiga de la familia que había viajado a Argentina  nos comentó a mi hermana y a mí, de que estaba la posibilidad  de viajar y poder trabajar y estudiar en la ciudad de La Plata.

Mis padres nos ayudaron a pagar los pasajes de avión sacando un préstamo y con los ahorros que habíamos reunido emprendimos el viaje, ella para formarse como psicóloga y yo para estudiar música. Fue mi primer viaje en avión, toda una experiencia, ya que nunca había salido de mi país 

¿Sufriste algún episodio de racismo?

Solo una vez, estando en un empleo de camarero una clienta, me increpó preguntándome porque no volvía a mi país, que los extranjeros le quitan el trabajo a los argentinos , solo atine a decirle que “el mundo era libre para todos“, y seguí trabajando. Fue mi  única experiencia negativa en todos estos años.  

¿Cuáles fueron tus primeros empleos?

Cafetero, en un restaurante de comida peruana, de ayudante de cocina en otro lugar, en un depósito de  bebidas en donde empacaba cajas. Todos los empleos que me permitían sobrevivir.

“No sabía  cuánto debía cobrar por las jornadas de trabajo. La gastronomía es un rubro muy sacrificado y el esfuerzo y el trabajo no alcanzaban , tuve que dejar de estudiar, Uno como extranjero no se plantea cuanto debe cobrar, hay situaciones en donde el dueño te paga lo que te quiere pagar“.

Estando en esa ciudad empecé a viajar a Capital Federal para tomar cursos sobre barismo, me fue fácil entender la dinámica y mi profesora me recomendó para ayudar a otro profesor a dar las clases. 

Mientras estaba ayudando a uno de ellos, el dueño de la escuela me pregunto si me animaba a dar un vivo en representación a la escuela sobre cómo preparar café en A24 y lo acepte de inmediato. Recuerdo haber estado nervioso pero todo salió bien y a la semana empecé a dar cursos en el lugar donde estudiaba.

¿Volviste a Colombia luego de vivir en Argentina?

Si, en el 2018  luego de participar en un evento de Café  que se daba en Brasil, viaje a Colombia  a ver a mis padres y por asuntos familiares me quedé un año. Luego regrese a Buenos Aires, ya no me encontraba en mi pueblo, extrañaba  Argentina   y regrese  para seguir formándome como barista 

Durante la pandemia intensifique la carga horaria de los cursos de Barista que doy en la escuela  y felizmente  también estoy trabajando en una cafetería de mi segundo hogar: Buenos Aires.

Podés sumarte a la campaña dejando tu firma en https://firma.fundacionacnur.org/ponchos-azules, gracias a todas las #ChicasGuapas que nos ayudan a generar impacto positivo en nuestra sociedad.

Xx,

CG

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