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Espalda saludable, abdomen competente.

Por Mariel Bobek

El dolor de espalda es una de las molestias más usuales en las personas. Si permanecemos horas en la misma posición al trabajar o estudiar, si somos deportistas, artistas, padres o abuelos que alzan a sus niños, sabemos qué se siente cuando la espalda duele. Solemos confundir lo habitual con lo normal, lo cual provoca una actitud  de entrega y resignación.

“Tener una espalda saludable, es posible mediante su la reeducacion postural y está al alcance de todos”- destaca Mariel Bobek, Directora de Low Pressure Fitness Argentina y fundadora de Postural Point.

Una espalda sana debe ser flexible y estable; y para lograrlo, es necesario  decoaptarla y lograr un buen tono y competencia de la musculatura estabilizadora central de la columna: el Core.

Repasemos el comportamiento de nuestro cuerpo

La presión interna de nuestras cavidades torácicas, abdominales y pélvicas aumenta por el sólo hecho de vivir: cuando tosemos, gritamos, levantamos cierto peso, hacemos la digestión, actividades cotidianas, deportivas o artísticas. 

En consecuencia,  el diafragma se vuelve cada vez más rígido dificultando la respiración, el abdomen recibe la presión dejando de funcionar como faja de contención y el suelo pélvico se debilita, provocando lesiones, dolores y patologías.

Es fundamental comprender la diferencia entre un abdomen  fuerte y uno competente.

Una faja abdominal competente, es aquella que puede ceñirse como un corset ante el aumento de las presiones internas, con el objeto de sujetar de los órganos que contiene, y estabilizar la columna.

Independientemente de cómo luzca nuestra figura y nuestro peso en la balanza, la faja abdominal de todos nosotros debe ser funcional para cuidar nuestra salud.

Paradoja: Entreno mis abdominales para disminuir mis dolores de espalda pero al entrenarlos me duele el cuello o la cintura. 

Reflexión: Hipertonia abdominal, no significa abdomen funcional.

Solución: Cambiar la forma de entrenar.

Una columna saludable debe entrenarse desde la globalidad.

La metodología de entrenamiento de Low Pressure Fitness, estabiliza y flexibiliza la espalda a través de herramientas saludables.

Reeduca la co-activación coordinada del diafragma torácico, la faja abdominal y el suelo pélvico ante el aumento de las presiones internas valiéndose de técnicas hipopresivas, logrando así la estabilidad deseada.

El entrenamiento postural de LPF logra flexibilizar los músculos que tienden a la rigidez, y tonificar los que tienden a la flacidez logrando equilibrio en las tensiones a través del stretching miofascial y movilidad dinámica neural.

Los beneficios de Low Pressure Fitness se logran por la suma de todos los principios técnicos:

Al iniciar la practica aprendemos cómo y para qué realizamos cada acción.

Tomamos conciencia de nuestra postura actual, para reeducarla desde la base:

Colocándonos de pie, observamos que las plantas estén paralelas y separadas al ancho de las caderas. Las rodillas desbloqueadas  mediante una pequeña flexión, para evitar la lordosis lumbar excesiva.

Observamos la posición de nuestra pelvis y aprendemos a ubicarla en una posición neutra; una pelvis basculada impide estabilizar la espalda.

Es momento de descomprimir los espacios intervertebrales. Para ello, provocamos la autoelongación de la columna mediante el empuje de los pies hacia el piso como si quisiera imprimir mi huella en la arena húmeda, al tiempo que la tapa de la cabeza quiere alcanzar el cielo. Observamos cómo el tórax se aleja del pubis creando espacio para disminuir la presión intra-abdominal.

Hemos creado nuestro eje vertical entre el cielo y la tierra.  

Visualizando un eje horizontal en el cual nos conectamos con nuestros pares,  los hombros descienden y los brazos se alejan hacia los lados. 

La espalda se ensancha tanto como se ensancha el pecho provocando la activación de la cintura escapular. Deslizamos los nervios que van desde las cervicales hacia los dedos, descomprimiendolos.

Provocamos un ligero adelantamiento del eje corporal, para estimular la activación de la faja abdominal.

Hemos aprendido la postura inicial, incorporaremos la respiración hipopresiva:

Consiste en una respiración costal, en la que luego de exhalar, nos mantenemos sin aire (apnea) y abrimos las costillas.

El vacío abdominal característico del entrenamiento hipopresivo, logra estirar el diafragma. Un diafragma tenso genera molestias lumbares y restricciones respiratorias.

La “succión” provoca un masaje visceral y el ascenso de los órganos descongestiona y tonifica la musculatura del suelo pélvico.

Realizando  sesiones de 30 minutos dos veces por semana, con un trainer certificado en LPF, logramos un entrenamiento postural estático y dinámico consciente, que nos permite realizar esfuerzos cotidianos, levantar peso, practicar deporte, y arte de forma más eficiente y sin dolor.

Protocolo Low Pressure Fitness para el tratamiento del dolor lumbar crónico:

VENUS- ATENEA-AURA-GAIA-HESTIA- DEMETER

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