Réquiem para un Príncipe

Por Marce García, Creadora de @luxeupyourlife

El pasado 4 de Julio, la moda perdió un talento poco frecuente: nos dejó Raffaele Borriello en la París de sus amores, la que compartía con sus hermanos de la vida Jean Michel y Florent. Todos sus amigos, hoy quedamos huérfanos de su imponente sensibilidad y su sentido de humanidad, cualidades desconocidas en la feria de vanidades que habitan el mundo fashion.

Porque además de diseños de vanguardia, este italiano buen mozo, amante de los caballos, el polo y de la buena vida rodeada siempre de afectos entrañables, nos ha dejado un legado de sencillez y de gran sentido de la realidad por la que hoy transita el lujo. Lujo que conocía como pocos, ya que sus primeros pasos fueron nada menos que en Balmain, Gucci, Saint Laurent y Sonia Rykiel, hasta consagrarse en el último año como director creativo de la marca más importante de Asia, Shanghai Tang, que llevó a su grado máximo de belleza, equilibrando con maestría, la hechura artesanal de la ancestral cultura china, con el diseño cosmopolita y la modernidad de la escuela francesa.

Lo hemos tenido muchas veces entre nosotros, porque Buenos Aires era uno de sus lugares en el mundo. A pesar de la distancia inhumana y el jet lag que nos separa de Hong Kong, llegaba con frecuencia como un duende, para ir a practicar salto al Club Alemán, ver partidos de polo bajo el sol de Palermo y ser la algarabía de quienes tuvimos el lujo de compartir vida a su lado. También fue parte fervorosa y entusiasta de nuestra Primera Edición de Luxe Up, con una conferencia que dejó sin aliento a la platea. La Universidad de Palermo lo distinguió como embajador del Diseño Internacional y quienes compartieron esas pocas horas con él, lo grabaron en la memoria de su corazón para siempre.

Desde esta columna que precisamente por tratarse de lujo, no es pretenciosa, apela a lo sutil y al refinamiento de espíritu que define la grandeza, decimos que se ha ido un Príncipe. Un noble ser que a cada mujer nos dejó su abrazo amoroso en esos vestidos majestuosos, de belleza eterna y vanguardista. Su Griffe se llamaba Maison Réquiem. Un presagio a este Adiós triste y prematuro queda tanto nos cuesta dar. Por eso queremos despedirlo con una frase suya que lo define, y que fuera el título de la última entrevista generosa que dio al Diario Clarín, como invitado especial de Luxe Up: “El lujo se puede comprar; la elegancia no”. Merci! Tante Grazie! Gracias! Caro Raffaele!

#LuxeUpYourLife con #ActitudChicaGuapa

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