Halloween: Conocé el origen de este festejo

Por: Federico Ugarte del Campo. (Profesor en Antropología Social de la Universidad de Buenos Aires).

El nivel de fantasía que se le ha otorgado a All Hallows’ Eve (Víspera del día de todos los santos) desde su pasado como fiesta medieval a la actual celebración, nos demuestra el grado en que cambia lo que pensamos como tradicional, místico o inmutable.

Más allá del imaginario de fantasmas, asesinos seriales con máscara de látex, brujas o rituales oscuros a la luz de la luna, “Halloween” representa una festividad más entre una gran batería de fiestas populares que pululan el viejo continente por estas épocas. Ese es el caso de Argentina, que aún hoy hereda de la península el 1° de noviembre como el día de todos los santos, día dedicado a los beatos, santos reconocidos y difuntos que han salido del purgatorio, aunque hoy en día no se celebre con la tradicional comida junto a nuestros difuntos cercanos como era en antaño.

Sin meternos en las innumerables polémicas que suscita Halloween (si su origen es pagano, satánico, celta, romano o cristiano) es cierto que por siglos, tanto el 31 de octubre como el 1° de Noviembre, ha sido la fecha elegida por muchas sociedades para celebrar el fin de la cosecha, la guarda del ganado y el comienzo de los días mas cortos que anteceden al invierno. Una festividad para festejar, para compartir y para resguardarse de los peligros que el cambio de estación nos traía; peligros que nuestros antepasados, tanto los “cristianos” como los “no cristianos”, no distinguían  entre “naturales” y “sobrenaturales” ya que eran sociedades donde un fantasma podía ser tan real como la puesta del sol.

Los pequeños hábitos de los niños de disfrazarse y pedir caramelos o prometer travesuras, la decoración de las calabazas, su asociación con las películas de terror que Hollywood se ha cansado de vender en la gran pantalla como una parte integral de la American way of life, son solo una versión de los muchos significados que ha tenido esta festividad.

La capacidad de reinventarse, repensar y reapropiarse son una característica elemental de todo lo que llamamos tradición. Lo importante aquí, cuando nos debatimos en si disfrutar una festividad que parece alienígena a nuestra cultura, más allá de nuestros prejuicios, o recuperar esas viejas tradiciones de antaño que parecen igualmente extrañas, es preguntarnos cómo las experimentamos, qué recuperamos de ellas, qué recordamos y qué nos provocan.

Será pues nuestro trabajo, o tal vez no, encontrar nuestros propios sentidos, experiencias y tradiciones. Tendremos que reflexionar si una festividad nos acerca a nuestros vecinos, a nuestra familia o nos da hermosas experiencias con nuestros amigos.

Es, al fin al cabo, la pregunta de qué nos une como comunidad, qué nos hace recuperar el contacto humano con las personas que nos rodean, la pregunta que verdaderamente debemos hacernos a nosotros mismo y la que nos dirá definitivamente que festejamos el 31 de octubre.

¡Feliz Halloween!

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